mario cuenca sandoval |
Bienvenidos al blog del escritor Mario Cuenca Sandoval Actualidad Selección de textos Noticias y otras propuestas ![]() Mario Cuenca Sandoval (Sabadell, 1975). Licenciado en Filosofía. Reside en Córdoba y ejerce como profesor de Secundaria. Ha recibido los premios internacionales Surcos (2004) y Vicente Núñez (2005). En 2006 obtuvo el Premio de Narrativa Andalucía Joven. En 2007 el 2ºPremio de Narrativa José Saramago y en 2008 el Premio Internacional Píndaro. mcuencasandoval(arroba)gmail.com |
||
|
Si, para hablar de este libro de Cuenca Sandoval (Sabadell, 1975), recurriéramos a las habituales etiquetas críticas, podríamos decir que en este poemario tienden a fundirse la poesía existencial y la poesía social. Sin embargo, como nos recuerda Enrique Falcón, en sus Cuatro tesis de mayo (incluidas en su reciente antología Para un tiempo herido), tal vez ello no sea sino una forma de ahondar la separación entre lo público y lo privado que forma parte del discurso dominante. En el prólogo, Juan Bonilla afirma que "La poesía de Mario Cuenca Sandoval, como toda poesía verdadera, nace de una auténtica perplejidad". En efecto, una misma perplejidad muestra el yo lírico ante una existencia en la que el dolor parece ser "el centro del mundo" y ante la "hipnótica/sociedad del terror y del consumo". Ya poema que abre el libro, el espléndido "Otros", nos sitúa ante la certeza de una incómoda herencia compartida, la hermandad en el dolor que quizá sea uno de los elementos determinantes de nuestra condición humana. De ahí que la abundancia de nombres propios (Nietzsche, Borges, Benjamin, Carver...), completada por un curioso "Índice onomástico", no responda a un juego erudito sino a la certeza de que la historia es una suma común, un movimiento colectivo pero impulsado por individualidades (sin necesidad de señalar ninguna influencia directa sino únicamente a modo de analogía, podríamos decir que el uso de los nombres propios está más cerca del último José Hierro que del culturalismo inicial de los novísimos). Desde esta perspectiva, la herencia cultural no conforma un mundo aparte de la vida sino que se nos muestra como el diálogo (tantas veces monólogo, tanas veces roto) entre voces que todavía forman parte de nosotros. |
|||
|
|
|||